domingo, 16 de enero de 2011

Más olivos este fin de semana.

Mi familia  tiene campos con olivares y algunos  fines de semana de  invierno, a todos nos toca ayudar en la recolección de las aceitunas.
Nuestros olivos son de la variedad morruda, muy apreciados  para  la obtención de aceite. 
 
El tener que levantarte temprano en sábado y domingo es una tortura, pero cuando recogemos nuestras garrafas de aceite como recompensa de nuestro sacrificio es una bendición.
Es muy sabroso paladear una buena ensalada regada con el delicioso sabor de un aceite virgen, y lo aprecias mucho más si ha sido gracias a tu esfuerzo.
Actualmente los métodos de recolección han cambiado muchísimo, y la utilización de maquinaria y aparejos adecuados hace más ligero el esfuerzo.

Recuerdo cuando de pequeña era una fiesta ir al olivar. Mis abuelos tenían un caballo llamado Careto y cuando lo enganchaban al carro yo me montaba y no me bajaba hasta llegar al lugar. Me encantaba.
Tardábamos mucho en llegar, pero el traqueteo del transporte, disfrutar mejor del paisaje, escuchar las historias que iba contando mi abuela, todo lo hacía mucho más interesante. 
 
Hoy en día  el olivo está tan integrado en nuestras vidas que incluso lo hemos introducido como adorno de nuestras plazas y nuestros jardines.

1 comentario:

  1. Es precioso tu olivar. Comprendo perfectamente la sensación que sientes, de alguna forma me siento identificada . Los recuerdos vividos junto a la naturaleza son inolvidables y cuando eres niño se multiplican por cien.
    Un beso.

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